Los mercados internacionales soportaron ayer una baja por los vencimientos de deuda de Grecia, aunque luego vendrán los de Italia, España y otros; las bolsas solo están ayudadas por las bajas tasas; mientras en Buenos Aires se desvanecen las buenas señales y cae en febrero. Las acciones de los bancos líderes en Estados Unidos tuvieron un formidable recorrido en los últimos doce meses y las ganancias fueron desde un 15% hasta un 40% en algunas entidades. Los conservadores -osos y bajistas critican a los bancos- ven una burbuja porque no lograron las utilidades por sus préstamos -rol habitual-, sino por el apalancamiento en títulos públicos con las tasas de intereses casi a cero de la Reserva Federal. La demanda de crédito para el comercio y los consumidores es modesta por la desconfianza de los estadounidenses, que también aguardan tasas menores. En Argentina, los préstamos crecen lentamente y van orientados al consumo y en corto plazo, el crédito se registra a un 13,2% del PBI; mientras en Brasil llega al 40% y en Chile supera el 80%, con mejores condiciones y sistemas financieros de estándares globales. El crédito hipotecario es inexistente, la bancarización sigue afectada por el impuesto al cheque, pero en 2011 el crédito al sector privado creció un 49% versus 2010. Las acciones de los bancos afuera y a nivel local pueden tornarse volátiles. Pero tras tres años las entidades sobrevivientes han salido de sus números en rojo y de sus pérdidas acumuladas gracias a los salvatajes financieros y pueden mostrar mejores números. En esto se observa la manipulación del estado.